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Artículos : Los Maestros Programadores.

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Los Maestros Programadores.

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Este año se cumplen 20 de la edición española de “Programmers at Work”. Se trata de un libro editado originalmente en 1986, en el que Susan Lammers entrevista a 19 programadores, así los califica, que entonces se consideraba relevantes.

Entre ellos aparece un tal Bill Gates, que hoy en día no necesita presentación, o Toru Iwatani, creador del comecocos o Butler Lampson, premio Turing o John Warnock, uno de los fundadores de Adobe, entre otros. En el presente artículo quiero rescatar algunas predicciones hechas por ellos hace más de 20 años y transcribir algún comentario.

 

Gary Kildall indicaba que “cuando un programa es claro, limpio, bien estructurado y coherente, puede ser hermoso”. Bill Gates, cuya compañía tenía en ese momento ¡160 programadores!, comentaba sus sensaciones a la hora de programar afirmando que “cuando compilo algo y empieza a producir los resultados correctos, me siento grande de verdad”.  Y añadía que sus metas a diez años vista eran “crear el software que ponga un ordenador en cada mesa de despacho y en cada casa”.

 

El creador de dBASE, Wayne Ratliff, indicaba que “consiguió un trabajo de ordenador. El título de mi trabajo era ordenador. Otras personas han programado ordenadores, pero yo he sido uno de ellos”. Desde tan curiosa experiencia vital creía que la programación “tiene algo de ciencia y algo de arte”.

 

Dan Bricklin predecía que los ordenadores personales “van  a mejorar constantemente” y que “el gran factor es el precio”.

Su socio Bob Frankston señalaba las cualidades que debe tener un buen programador, y son “una buena combinación de dos factores: una accidental correspondencia mental con las necesidades de las disciplinas, combinada con una capacidad para no ser estúpido. Es una combinación rara, pero no mística, en absoluto”.

Uno de los fundadores de Lotus, Jonathan Sachs, daba una definición más concreta: “una combinación de talento, temperamento, motivación y trabajo intenso”.

 

El hoy arquitecto jefe de software de Microsoft, Ray Ozzie, se explayaba así: “los proyectos complejos de programación dirigidos por directores que no son programadores están frecuentemente condenados al fracaso, porque ellos no comprenden los intricados entresijos de los componentes del proyecto, ni las personalidades de los trabajadores. Los directores de proyectos de software han de comprender a las personas que trabajan para ellos. Yo conozco lo mejor que puedo la situación familiar, el estilo de vida y los hábitos de trabajo de cada una de las personas que trabajan conmigo. Sé que no podemos trabajar jornadas de nueve a cinco y sacar el proyecto adelante. También sé que no puedo presionar a la gente para que trabaje 24 horas durante todo el proyecto. Pero sé que, cuando llega el punto decisivo, puedo contar con ellos para trabajar día y noche si es necesario. Ahora, también tengo que saber cuándo hay que aflojar”.

 

En un tono más relajado Toru Iwatani explicaba que “un día, a la hora de la comida, yo tenía mucha hambre  y pedí una pizza entera. Corté un trozo triangular de ella, y lo que quedó me dio la idea para la forma del Pac Man”. Y que su motivación para crear este juego fue que “no había juegos con los que pudiera disfrutar todo el mundo, y especialmente no había ninguno para mujeres. Yo quería sacar un juego ‘cómico’ que pudieran disfrutar las mujeres”. A la hora de profetizar cómo serían los juegos a diez años vista, demostró tener buena visión: “Estarán más cerca del cine...Habrá también un aumento  de los juegos con varios jugadores, del tipo de red... La fascinación de jugar con lo desconocido. Es muy intrigante la idea de jugar no sólo con otra persona, sino con alguien que no se conoce y no se puede ver”.

 

Finalmente una de mis frases favoritas, a cargo de Jeff Raskin: “¿Ha observado que no  hay grupos de usuarios de lavadoras? Nadie necesita apoyo para usar una lavadora. Para hacer tratamiento de la información, yo no quiero hardware ni software; lo que necesito de verdad es un electrodoméstico que haga mis trabajos”. No en vano él lideró un proyecto que se adelantó años a sus competidores: el proyecto Macintosh.

 

Llama la atención que en el libro la única mujer que habla es la entrevistadora. En una versión actualizada del mismo: ¿esto habría cambiado?

También llama la atención que algunos de ellos, más de veinte años después, sigan liderando este mundo de la tecnología. Hmmm ’tecnología’: esta palabra ha fagocitado a la (¿por qué?) tan denostada palabra ‘programación’.

 

Si quieren más, cojan el látigo, pónganse un sombrero a lo Indiana Jones y buceen en Internet a la búsqueda de un ejemplar de este desconocido, fantástico libro.

 

Si quieres enviar algún comentario o sugerir temas a tratar en otros artículos, escribe a: curtasun[simboloArroba]cein.es

Categorías

General

Tema

Varios

Autor

Carlos Urtasun

Mes

Febrero

Año

2008

Boletín

02
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